«En la década de los 40 en plena dictadura de Perez Jimenez en Venezuela el lider de mayor proyección en la oposición política se llamaba Jóvito Villalba. Un hombre que al parecer no tenía demasiada madera para liderar en tiempos difíciles y a la hora de la verdad le falló el valor. En un encuentro iba Jóvito a hombros de sus seguidores y entre el gentío otro jóven político con cara de mala ostia y gafas, dijo para si y para quienes quisieron oirle: «me cansé de esta vaina, yo fundo un partido». Diez años después encabezaba el golpe de Estado que derribó la Dictadura y fué el primer presidente de lo que posteriormente se llamó, la IV república»
Y no se porqué, cada vez que pienso en este tema se me viene la anécdota de Romulo Betancourt y su indomable ego a la cabeza.
Pero lo que yo quería en realidad era invitarlas a jugar construyendo «palabros» raros como suelen hacer muy a menudo las norteamericanas en una costumbre que suele parecerme especialmente cursi (sin embargo, debo admitir que ceLESBrities, por algún condicionamiento mental, se lee y suena mejor al oído). CeLESBridades: son esas mujeres que casi no existen en España porque no vale que vengan de un reality en el que casi siempre, salvo quién sabe, una excepción, se destapan como mujeres lesbianas o bisexuales, talón de por medio en un cutreprograma rosa, con un montón de garrulos y garrulas diciendo disparates, aunque poco hacen falta porque los que ellas sueltan por esa boquita a menudo son mil veces peores.
No... Hablamos de CeLESBridades de las de verdad, de esas que han llegado porque tienen talento y/o se lo han tenido que currar, esas son las que, extrañamente parecen una especie casi inexistente en España. Este año ha sido particularmente bueno en eso de las «salidas del armario lésbicas»: Periodistas prestigiosas, acádemicas, escritoras, Ministras de Gobierno, la esperádisima salida de la Foster, Queen Latifah y hasta en zonas tradicionalmente conservadores como Bogotá, una mujer abiertamente lesbiana, ha sido electa Alcaldesa de una de las principales provincias de esta región capital (ya podrían aprender algunas ilustres alcaldesas de la Izquierda Española a estar más acordes con aquello que pregonan). Un buen año, podría decirse, en otros países del mundo. Claro que eso no sucede en España. El mismo país que paradójicamente, en materia de leyes y derechos de las personas LGTB, está muy por delante de buena parte del resto del mundo.
Y yo me pregunto si vale la pena seguir haciendo llamados al aire para que unas determinadas señoras vean que no pasa nada por salir del armario y que por el contrario, serían de gran ayuda para muchas que no tienen sus posiciones de privilegio y se ven obligadas a vivir en una sociedad que a pesar de las leyes, aún está lejos de aceptar la visibilidad lésbica como un hecho normal y cotidiano. Confieso que no me gusta hablar de «referentes» porque es una expresión que considero un arma de doble filo pero entiendo que, sobretodo por la adolescencia, haya quienes defiendan la necesidad de tenerlos para poder asumir la realidad de nuestra orientación sexual.
Es obvio que, en materia de personajes públicos, estamos lejos de la situación de la homosexualidad masculina en España que si bien no está totalmente normalizada, si puede mostrar eso que llamamos «referentes» ya sea en las artes, el espectáculo, las leyes o la actividad política. Personas que pueden gustarnos más o menos, pero que están ahí y son reales, no personajes de ficción. ¿Cuanto hemos de esperar para que alguna cantante que se refiere a nosotras en tercera persona del plural, decida hacer público aquello que todo el mundo conoce?. Yo entiendo cuando se dice que se trata de un proceso y que cada quién es dueña de su vida, pero algunas coincidirán conmigo en que esto de la eterna excusa de confundir orientación sexual con «vida privada» y de que todo tiene un proceso, ya casi recuerda al «proceso» de la revolución cubana, 45 años para que nada cambie y mientras tanto, seguimos hablando de lo bueno que es para la visibilidad que una serie cualquiera decida crear lesbianas de ficción, mientras no tenemos más que a lo sumo tres nombres de lesbianas medianamente públicas y un montón de rumores sobre la mesa.
Hace algunos meses coincidí en Sevilla con dos chicas fatásticas, un par de artistas muy completas, comprometidas con la visibilidad y que podrían ser un excelente «referente» para cualquier adolescente que se enfrenta a la salida del armario. Se trata de Silvia & Neus. Las menciono porque contaron una anécdota divertida de su «proceso» de reconocerse como lesbianas. Ya que no tenían referentes decidieron fotografiarse a si mismas para luego verse en las fotos y exclamar con asombro ¡Mira... Una lesbiana!. Fantástico... Ojalá todo el mundo tuviera esa capacidad de autoaceptación, esa seguridad y esa sencillez para asumir las cosas, pero sabemos que no es así. A lo mejor es por eso que me matan de aburrimiento ciartas señoras con discursos progres que se llenan la boca con nuestros derechos mientras ellas mismas se mantienen bajo siete llaves. Ya me gustaría que en vez de tanta letra ñoña sobre amores o libertades, de tanto discurso político que la hipocresía vacía de contenido, políticas, cantantes, periodistas, actrices o presentadoras, salieran del armario para mostrar sencillamente que no pasa nada por vivir honestamente.
Por eso me pregunto, ¿Porqué en vez de vivir esperando no creamos nuestros propios «referentes»?, fabriquemos nuestras propias CeLESBridades y quién sabe, más temprano que tarde, estas otras señoras decidan salir más por conveniencia que por convicción. Talento hay para regalar y de seguro con un empujón solidario, alguna lesbiana con la cabeza bien puesta y sólido discurso (se me llena la cabeza de nombres, fíjense) pueda dar el salto a la política. Y en otros aspectos, porque no aprovechamos los nuevos medios para promocionar a aquellas que nos gusten. Por nuestra parte, hemos decidido hacer como el lejano Expresidente venezolano y dejar de esperar por indecisas para crear nuestro «propio partido»: El de las lesbianas y bisexuales visibles en cualquier ámbito y a partir de hoy, este blog promocionará a todas aquellas que estén intentándo a su manera, transformarse en CeLESBridades de la música, las artes la política...
Porqué no empezamos por la música. Comencemos por las más conocidas, esas pocas que han decidido ser visibles:
¿Que tal el rollo dyke flamenco, voz espectacular, fusión de Mayte Martín? ¿Muy butch para tu gusto? (una de las cosas que no me gusta de la palabra «referente» es que por lo general, va asociada a la plumofobia). Entonces te propongo el rollo romántico, solidario con la visibilidad de Inma Serrano. O la sugerente voz y mejor estilo de Concha Buika, bisexual declarada que se confiesa sin complejos «enamorada hasta las trancas» de su mujer. Y ya que hablamos de Buika pasemos a una menos conocida pero no menos buena, Africa Gallego, ex cantante de Mojo Project y culpable de que la Buika este «hasta las trancas». Y ya está. Entre las conocidas o medianamente conocidas es todo lo que hay, aunque el talento no es poco. A lo mejor si decidimos apoyar a aquellas que nos gusten, alguna que otra verá la ventaja de salir del armario. En todo caso, como se trata de crear nuestro propio «partido», aquí les dejamos dos regalitos de dos músicas lesbianas que están haciendo su carrera con la visibilidad como bandera. Jóvenes, con talento para regalar y orgullosas de ser visibles que merecen ser, algún día, un par de CeLESBridades con todas sus letras. Espero que lo disfruten y que decidan a enviarnos a todas aquellas que estén intentando abrise camino sin ocultar su orientación sexual y a las que no vendría mal un poquito de promoción... ¿porque no hacemos un anillo?.
Laura es cantante, compositora, guitarrista, talentosa y una gran persona. Lider de MaldebaresBand de Jerez, Laura es lesbiana y orgullosa de ser visible:
Nur es malagueña, estudia en la Universidad de Málaga. Le gusta el Jazz y el Blues que canta con una voz llena de matices (esta versión de «Cry me a river» me gusta particularmente), suave y poderosa cuando quiere, cálida. Nur es activista, lesbiana, visible y orgullosa de vivir plenamente su orientación sexual.